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    Un experto en sicología refirió que las nuevas generaciones se están rebelando contra el vacío que reina en sus hogares. Los padres sin orientación cristiana están llevando vidas tan vacías, que no tienen nada que ofrecer a sus hijos.

    En realidad hoy día, hay millones de hijos que no conocen a sus padres. Millones de padres no conocen los pensamientos, ni los problemas de sus hijos. ¡Falta comunicación! Todos están viviendo bajo el mismo techo, pero están incomunicados.

    Es importante restablecer urgentemente, la comunicación en familia. Debemos aprender a escucharnos serenamente en familia. ¡Regresemos a la verdadera vida en familia!

    Hoy, millones de familias andan muy mal. Infidelidad de los conyuges, divorcios, gran rebeldía en los hijos, se hacen a un lado toda regla moral y el ambiente de inmoralidad prevalece.

 

La Familia: institución divina

 

    La familia es el principio de todo, y es la primera institución divina creada por nuestro gran Dios en la tierra. Fue el Señor del universo quién estableció, fundó y bendijo a la familia.

    La sociedad verdadera se construye sobre los principios de pureza, santidad y la unidad de la familia. Cuando la familia se pierde, las naciones pierden el rumbo y toda la raza humana sufrirá las nefastas consecuencias de este extravío.

 

Resposabilidad del Esposo

 

    La palabra de Dios declara que "el marido es CABEZA de la mujer". Ser "cabeza" no quiere decir actuar con actitud machista y hacer lo que le venga en gana. Quiere decir ser un verdadero hombre responsable. El marido es sacerdote del hogar, guía, y director que con la autoridad de su vida y su ejemplo sabe conducir la vida de su familia.

    Debe ser un amante jefe del hogar. Debe amar a su esposa y a sus hijos; es mandato bíblico: "maridos amad a vuestra mujeres". El amor es el principal ingrediente para vivir en un hogar feliz.

    El esposo está llamado a dar belleza a su esposa en lo físico, moral, espiritual. Ha de hacer feliz a su esposa, siendo atento y delicado con ella. Nunca deben faltar las palabras amables, los gestos amorosos, las miradas tiernas, las sonrisas, las caricias, etc.

    El esposo está llamado a ser generoso y no egoísta, compartiendo más tiempo con su compañera y con sus hijos. Hay que "hacer tiempo". Usted hace tiempo para lo que quiere, ¿no? ... pues, ¡haga tiempo para estar con su esposa y con sus hijos!

 

Responsabilidad de la Esposa

 

    La Biblia también nos dice que "la mujer sabia edifica su casa". Este es el oficio más sagrado e importante de todos. Señora, usted es la arquitecta, la constructora de su hogar.

    El carácter y la personalidad de los hijos, es formado por la atmósfera del hogar, particularmente, por la vida y el ejemplo de la madre.

 

Responsabilidad de los Hijos

 

    ¡Oigan hijos! el Señor dice: "Honra a tu padre y a tu madre". Dale honra a tus padres, no verguenza, y no lo hagas porque los padres lo dicen, sino porque es mandamiento de Dios. Además el Dios todopoderoso refiere que este es el primer mandamiento con promesa. ¿Cuál es esta promesa? "Para que se alarguen tus días, que Jehová tu Dios te da sobre la tierra" ¿Quieres vivir largamente? Entonces, ¡da honra a tus padres, obedeciéndoles, oyendo sus consejos, ayudándoles, haciendo todo aquello que les hará sentirse felices!

 

Conclusión

 

    Jesucristo dice: :"Hoy es necesario, que yo entre en tu casa..." Cuando Jesús entra al hogar, entra el amor, la paz, la felicidad, la vida, la sanidad, la protección, la seguridad, ¡la Salvación!

    Cristo en el corazón une al esposo y a la esposa; a los padres y a los hijos. Sin Cristo en el hogar todo es guerra.

    La única manera de tener una familia feliz es invitando a Cristo a morar, primeramente en la vida de cada miembro del hogar, y luego haciendo del Señor el huésped de honor del hogar entero.

    Para tener a Cristo en el corazón y en el hogar, lo único que es necesario hacer recibirle por fe. El está diciendo: "He aquí estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él..."

    ¿Quieres invitar a Jesucristo a morar en tu vida y en la vida de tu familia? Entonces dile: ¡Señor Jesús, ven y entra en mi necesitado corazón, transforma mi vida y la vida de toda mi familia!

 

 

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