Teniendo el convencimiento de haber sido guiados por el Espíritu Santo de Dios para aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, y habiendo sido bautizados en virtud de nuestra profesión de fe en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; ahora, en presencia de Dios y de esta congregación, de la manera más solemne y gozosa, hacemos Pacto los unos con los otros, y con Cristo, como un cuerpo que somos en el Señor.

 

Por tanto:

 

I.- COMO HERMANOS EN LA FE

 

    Prometemos cuidarnos los unos a los otros en amor fraternal, recordarnos mutuamente en     la oración, y ayudarnos unos a otros en las enfermedades y en los infortunios; cultivar la     simpatía cristiana en el sentimiento y la cortesía de la palabra; ser tardos para ofendernos, y     estar siempre prestos para la reconciliación, recordando el mandamiento del Señor para     obtenerla sin tardanza.

 

II.- DENTRO DE NUESTRO HOGAR

 

    Prometemos cultivar la devoción familiar y privada; educar a nuestros hijos cristianamente,     procurar la salvación de nuestros parientes, de nuestras amistades y con toda persona con     quien tengamos ocasión de conversar.

 

III.- POR EL ADELANTO DE LA IGLESIA

 

    Prometemos, mediante el auxilio del Espíritu Santo, vivir en el amor cristiano, esforzándonos     por el adelanto de nuestra iglesia, en conocimiento, santidad y caridad; promoviendo su     prosperidad y espiritualidad; manteniendo la adoración y observando las ordenanzas,     disciplina y doctrinas.

 

IV.- COMO MAYORDOMOS CRISTIANOS

 

    Prometemos contribuir regularmente para el sostenimiento del Ministerio, los gastos     generales, y el extendimiento del evangelio de Jesucristo en todas las naciones.

 

V.- DELANTE DEL MUNDO

 

    Prometemos andar en circunspección; siendo justos en nuestras acciones, fieles en nuestros     compromisos, y ejemplares en nuestra conducta. Evitaremos mentir, difamar, enojarnos y     vengarnos; nos abstendremos de comerciar con o hacer uso de bebidas embriagantes que     contribuyan al detrimento de la salud y la dignidad humana; y seremos celosos en nuestros     esfuerzos por el engrandecimiento del Reino de Dios.

 

VI.- AL CAMBIAR DE RESIDENCIA

 

    Prometemos que tan pronto nos sea posible, nos uniremos a otra iglesia Bautista o Evangélica, en donde continuaremos observando el espíritu de este Pacto, y de los principios de la Palabra de Dios.

 

 

    

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